El mejor negocio no es vivir de la agricultura sino que vivir de los agricultores

Este refrán, muy antiguo pero cada vez más actualizado y vigente, no puede y no debe ser subestimado por los productores rurales, por ser increíblemente realista e por estar castigándolos impiedosamente. Varios estudios señalan que los productores rurales latino-americanos están recibiendo, en promedio, apenas el 15% de los precios que los consumidores pagan por los alimentos en los supermercados, carnicerías, verdulerías y fruterías. Del otro 85% se apropian los crecientes eslabones de las cadenas de intermediación, algunos necesarios pero otros prescindibles, abusivos y hasta parasitarios…

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