Historia del CADIA


El CADIA es la “madre de las organizaciones gremiales de los ingenieros agrónomos de la República Argentina” y también podemos afirmar que es el tronco de las que nacen las ramas de todas las otras entidades que reúnen a profesionales del agro.

Nuestro país desde su fundación desarrolló las actividades agropecuarias como productos calificados de exportación y que en algún momento fueron la marca Argentina en el mundo. Los cuatro climas, un suelo rico, la capacidad de nuestra gente y el apoyo regional a las actividades del campo, motivaron que fuera llamada “el granero del mundo”. Hoy por la diversidad de la producción agropecuaria podemos decir que la meta es ser también el “supermercado del mundo” y llegar en pocos años a abastecer a más de 500 millones de habitantes.


  • ENSEÑANZA AGROPECUARIA EN LA ARGENTINA Y LOS PROFESIONALES DEL AGRO

               El 6 de agosto de 1883 se fundó el Instituto Agronómico Veterinario en Santa Catalina, en Lomas de Zamora, trasladado a La Plata en 1890 transformado en Facultad de Agronomía y Veterinaria provincial, y completada su nacionalización en 1905. Ese fue el comienzo y también el origen de la enseñanza agronómica en el país.  La fecha se ha instituido anualmente como el día de los profesionales agropecuarios.

                Hacia fin del siglo XIX, recién comenzó un proceso de valorización de las ciencias agronómicas y veterinarias en relación con el desenvolvimiento productivo agropecuario. Esta tardía atención de la enseñanza superior agronómica y veterinaria por parte del Estado respondía a condicionantes sociopolíticos cuyo rasgo predominante fue su escasa vinculación con la economía. La sociedad argentina elegía carreras universitarias por cuestiones de estatus y prestigio social. Las universidades eran el ámbito de formación y reclutamiento del personal político y gubernativo que el sistema político argentino requería.

               Es así que por iniciativa público-privada, sectores ganaderos nucleados en la Sociedad Rural Argentina, funcionarios de la provincia de Buenos Aires, y la colaboración del gobernador de ese estado Dr. Dardo Rocha, hicieron posible la fundación del Instituto Agronómico Veterinario instalado en Santa Catalina en 1883 (trasladado a La Plata y transformado en Facultad de Agronomía y Veterinaria provincial en 1890, y completada su nacionalización en 1905). En 1898 se crea el Ministerio de Agricultura de la Nación y la demanda de profesionales del agro fue decisiva en la organización de las primeras instituciones de Ciencias Agronómicas y Veterinarias del país. En 1904 por iniciativa del ministro de Agricultura Wenceslao Escalante del presidente Julio Argentino Roca se crea el Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria en la capital federal, incorporado como facultad a la Universidad de Buenos Aires en 1909. En ese mismo año el Consejo Superior de esa casa de estudios creó la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria, y posteriormente en 1925 es recreada como institución autónoma.      

                Así se completó el proceso de institucionalización de la enseñanza de las Ciencias Agronómicas en el país y el rango universitario de los saberes científicos agropecuarios al otorgarles autonomía institucional en la definición de un proyecto de acción profesional.

                Desde su comienzo se pensó en formar profesionales aptos para resolver analíticamente los problemas que se le presentan y acceder a puestos de mayor responsabilidad. A medida que se asciende en la pirámide se usa menos la técnica y más el sentido común.

                Se crearon nuevos institutos y facultades de gestión pública y también privada. La oferta académica se multiplicó y se atendió en sus estudios, investigaciones y docencia, a las particularidades de la amplia y generosa geografía de nuestro país, contribuyendo al progreso sostenido y la aplicación de tecnología. Se debería pensar en su conjunto toda la cadena de educación agropecuaria: primaria, secundaria, terciaria y universitaria.

                Los retos que plantea la alimentación del mundo, con el crecimiento de la población en los próximos treinta a cuarenta años, hacia una cifra cercana a los nueve mil millones de habitantes, hará que las profesiones que tienen que ver con la agricultura, la ganadería y la pesca, serán estratégicas.


  • El CENTRO ARGENTINO DE INGENIEROS AGRÓNOMOS

                El 28 de julio de 1906 se funda el CENTRO NACIONAL DE INGENIEROS AGRÓNOMOS (CNIA) por    iniciativa de un grupo de profesionales de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de La Plata. Fue respuesta a la creación del Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria en el Ministerio de Agricultura de la Nación, que amenazaba con ser el ámbito de reclutamiento por parte de la repartición estatal de su personal técnico y profesional, sustituyendo a otras instituciones del país.

Fue el antecesor de nuestro actual CENTRO ARGENTINO DE INGENIEROS AGRÓNOMOS (CADIA)    que precisamente cambió su nombre para manifestar su vocación federalista e inclusiva.  En su vida más que centenaria tuvo injerencia y dejó su opinión en diversas áreas del quehacer agropecuario y nacional. Organizó reuniones, congresos y simposios y también premió a     diferentes personalidades.


  • ACCIONES DESARROLLADAS

                Se pueden recalcar las siguientes acciones:

1906: el CADIA nombró Socio Honorario al sabio argentino Florentino Ameghino por sus estudios geoloagrológicos.

1906: inicia la publicación de la Revista del Centro.

1907: presentó un anteproyecto de reglamentación de la carrera de ingeniería agronómica.

1907: adoptó como lema del Centro “Mejoremos la producción y engrandeceremos la Patria”.

1910: participó en los actos del Centenario con la organización de un certamen científico y la preparación de un Congreso Interna-cional de Agricultura.

1909: solicitó al Ministerio de Instrucción Pública se otorgue a los ingenieros agrónomos el diploma de Profesor de Enseñanza Secundaria en Ciencias Natu-rales y/o Matemáticas.

1920: Intervino en la discusión para crear la Federación Interna-cional Sudamericana de Ingenieros Agrónomos.

1939 a 1979: editó periódicamente la Revista Ingeniería Agronómica.

1941: Propuso la creación del primer Consejo Profe-sional de Ingeniería Agronómica.

1981: Fue nombrado Socio Honorario del Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos, el Prof. Emèrito R. Merton Love, de la Universidad de California por sus trabajos en la Conservación de recursos naturales.

1982: Editó el libro Pasturas, Implantación, Manejo y Control de plagas.

1987: Editó el libro Inundaciones y Manejo de Cuencas.

1993: Distinguió al Ing. Agr. Jorge S. Molina por sus trabajos en la conservación de los suelos, la introducción de la labranza mínima, la alternancia de cultivos, la rotación agricultura-gana-dería como producción sostenible.

1995: Organizó el 2do. Seminario de Actualización en Riego; en 1997 Convocó al Seminario de Actualización Técnica en Biotecnología Agrícola.

2011: realizó el 1er. Seminario Internacional de Biotecnología para Líderes (Valencia-Buenos Aires-Córdoba).

2012: Nombró Socio Honorario al Dr. Jorge Morello por su contribución al reconocimiento de las Ecorregiones en la Argentina, su evolución y uso sostenible.

2015: editó el libro “Amenazas que enfrenta el pequeño y mediano productos agropecuario”..

2017: Editó el libro “Inundaciones y Manejo de Cuencas. Clima, Suelo, Prácticas Agrícolas, Medio Ambiente.

2017: Editó el libro “Ganadería en Tierras Áridas. Oportunidad productiva y sostenible”.

2017: en la celebración de sus 111 años otorgó distinciones a Instituciones y Personalidades destacadas del sector agrope-cuario argentino.

2018 y 2019 participó en discusiones sobre la Ley de Semillas, el Seguro Agrícola Integral y Paramétrico, la política crediticia para el sector, sobre los derechos de exportación, sobre la necesidad de contar con un Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (recientemente repuesto) y sobre las diversas matriculas profesionales proponiendo acuerdos de reciprocidad para eliminar dobles o triples imposiciones.

                Más allá de la labor efectiva del CENTRO, su contribución a la profesión y a la sociedad, no sólo   es un símbolo por haber vivido en dos siglos y continuar la obra que comenzó el 28 de julio de 1906 con su nacimiento en la ciudad de La Plata y más tarde mudada definitivamente a Buenos Aires, sino por ser testigo como institución de todos esos años.


  • OBJETIVOS DEL CADIA

– Fomentar el espíritu de unión entre los profesionales.

– Entender en los aspectos promocionales de las Ciencias Agrarias.

– Celebrar congresos, conferencias, seminarios, concursos, etc., sobre temas relacionados con la actividad agrícola y propiciar cursos de perfeccionamiento de graduados.

– Gestionar ante los poderes públicos las medidas tendientes al mejoramiento de la profesión.

– Difundir los conocimientos sobre temas agropecuarios de actualidad.

– Crear comisiones para atender la labor del Centro en los aspectos técnicos, económicos y sociales.

– Propiciar el otorgamiento de becas de perfeccionamiento.

– Vincularse con otras instituciones del país y del exterior para coordinar acciones que beneficien a los asociados del Centro.

– Integrar federaciones y/o confederaciones de profesionales.

– Promover y/o desarrollar informes y/o evaluaciones referidas a la actividad agronómica.

– Actuar como Unidad ejecutora de estudios y proyectos para entidades particulares y oficiales.


  • AUTORIDADES DEL CADIA

                Entre sus autoridades pueden mencionarse, profesionales de las diferentes capacitaciones agronómicas, profesores, docentes, productores agropecuarios, asesores, dirigentes, empresarios, funcionarios, ministros y directores de organismos nacionales y provinciales vinculados con el agro. También se cuenta a 5 miembros de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria, la jerarquización institucional máxima de la profesión.


  • SEDE

                Por muchos años el CADIA tuvo su domicilio en el denominado “Palacio Arenales” en Arenales 1678 de la ciudad de Buenos Aires. En su edificio funcionaron: la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria (ANAV); la Comisión Administradora del Fondo para la Tecnología Agropecuaria (CAFPTA), el Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA), la Asociación Forestal Argentina (AFOA), la Asociación Argentina de Extensión Rural (AADER) y otras.

Esta vocación de integrar en un mismo edificio entidades con objetivos diferentes pero relacionadas habla de la convicción del CADIA de crear la CASA DE LA AGRONOMÍA para beneficio y centro de reunión de los profesionales del agro de todo el país.

Actualmente cuenta con un piso de 235 metros cuadrados en la calle Perón 725, en pleno centro de la CABA, a dos cuadras de la Plaza de Mayo. Sus instalaciones son modernas y apropiadas para reuniones, charlas y dictado de cursos y seminarios en su Auditorium con capacidad para más de 50 asistentes y con la tecnología para la transmisión de información vía internet.


  • ACTUACION PROFESIONAL

                La primera etapa estuvo signada por la acción exclusiva del Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos (CADIA) desde 1906 a 1941. A partir de este año se crea por iniciativa del CADIA el Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA) cuyo primer presidente y matriculado el Ing. Agr. Saturnino Zemborain fue también el presidente que más años ejerció la presidencia del CADIA. Con la creación de nuevas facultades de agronomía en todo el país, crece el número de profesionales de la Ingeniería Agronómica. Se crean nuevos consejos y estos se agrupan en una Federación. Pero la principal y casi única entidad de carácter gremial profesional la más antigua, madre de todas las demás y tronco de las que han nacido y desarrollado las ramas de las hoy existentes, es nuestro CENTRO.